Monday, May 26, 2008

Consejos Para el Próximo Presidente de EEUU

Por Manuel E. Yepe

Un grupo de expertos estadounidenses convocados por el centro de estudios de relaciones internacionales más influyente del país, ha recomendado al nuevo presidente de esa nación que sea electo en noviembre próximo que se comprometa a trabajar de manera cooperativa con los países de América Latina e introduzca cambios en la política exterior de Washington hacia la región.
Así mismo, aboga por abrir canales de comunicación con Cuba, formales e informales. Valora, así mismo, que “Estados Unidos debería dar una serie de pasos con el objetivo de levantar el bloqueo contra Cuba”.
También recomienda mantener las relaciones con Venezuela, y abiertos los canales que se requieran para debatir en foros internacionales las respectivas políticas sobre todos los asuntos.
Las recomendaciones para la política estadounidense hacia la región, instan al próximo inquilino de la Casa Blanca a que adopte políticas hacia la región que sean complemento de las iniciativas formuladas por los propios latinoamericanos en materias como la reducción de la pobreza, el mejoramiento de la seguridad pública y los relacionados con la energía.
El grupo de expertos que elaboró el informe lo presiden la Embajadora Charlene Barshefsky y el General en Retiro James T. Hill. Lo completan una veintena de personalidades que incluye ex legisladores, políticos, asesores y otros reconocidos especialistas, asesorados por Julia Sweig, directora del programa latinoamericano del Consejo de Relaciones Externas (Council on Foreign Relations, o CFR), con sede en Washington, DC.
La Embajadora Barshefsky se desempeñó como Representante Comercial del Gobierno de los EEUU (US Trade Representative) de 1997 a 2001, luego de haber sido Vicesecretaria de Estado para el Comercio de 1993 a 1996. Ha sido fuerte activista de la candidatura presidencial del partido demócrata para Hillary Clinton.
El General de Ejército en retiro James T. Hill fue comandante del Comando Sur, de 2002 a 2004, y antes lo había sido del Primer Cuerpo y el Fuerte Lewis, desde septiembre de 1999.
La historiadora Julia Sweig es autora del libro titulado “Dentro de la Revolución Cubana- Fidel Castro y la lucha clandestina urbana”, publicado por Harvard University Press.
El informe, que se titula “Relaciones Estados Unidos –América Latina: Una nueva dirección para una nueva realidad” y cuyos autores fueron convocados por el CFR, parte de la afirmación de que “la política estadounidense no debe seguir estando basada en la suposición de que Estados Unidos es el actor exterior más importante en América Latina”.
Argumenta el documento que la incapacidad de varios anteriores gobiernos en el cumplimiento de sus promesas de seguridad y prosperidad ha minado la fe en “la democracia representativa” y ha alentado “la prominencia de líderes que prometen amplios cambios políticos y sociales, como Chávez”.
Constata el informe el hecho significativo de que, al criticar a Washington, los líderes latinoamericanos logran apoyo de sus pueblos.
Reconoce que “por más de 150 años la Doctrina Monroe ofreció los principios que guiaban la política estadounidense hacia América Latina, afirmando la primacía de Estados Unidos en las relaciones exteriores de la región. Durante las últimas dos décadas estos principios se han vuelto cada vez más obsoletos”.
El problema ahora, añade, es que “el marco básico de la política en Washington no ha cambiado lo suficiente para reflejar esa nueva realidad”. Por lo tanto, sugiere que los diseñadores de políticas hacia la región tienen que cambiar la manera de pensar: “América Latina no pertenece a Washington para perderla; tampoco es propiedad de Washington para salvarla. El destino de América Latina está, en gran medida, en las manos de América Latina”.
Agrega que la globalización de América Latina implica también que la política estadounidense es ahora sólo uno de varios factores que compiten para influir en la región y varios países grandes del área ya han diversificado sus relaciones a un grado tal que hace que Estados Unidos no sea el determinante.
El informe estima que la percepción popular en la región es que el liderazgo global y hemisférico de los Estados Unidos ha caído a su nivel más bajo en la memoria reciente.
Advierte que, a pesar de la liberalización económica, casi 200 millones de latinoamericanos –37 por ciento- viven en la pobreza y eso, combinado con el problema de las desigualdades, genera “barreras” contrarias a los intereses estadounidenses, ya que nutren “polarización política y la agitación social (…) fomentando violencia, obstaculizando el crecimiento económico y minando a la vez el apoyo a la democracia”.
“Los ciudadanos latinoamericanos esperan correctamente que la democracia entregue más igualdad, justicia social y prosperidad, no sólo representación formal”, apunta el informe.
El informe califica de inadecuado el enfoque que ha venido dando la política de los Estados Unidos hacia Latinoamérica, concentrado en tres elementos: comercio, democracia y droga.
Recomienda que, en vez de ellos, se enfoque la política de los Estados Unidos en América Latina hacia estos otros cuatro elementos: migración, pobreza y desigualdad, seguridad energética y seguridad pública.
“Si alguna vez hubo una era de hegemonía de Estados Unidos en América Latina, ésta se acabó”, es la conclusión a que llega el informe sobre las relaciones de Washington con la región emitido el 14 de mayo de 2008.
Nota: El autor es abogado, economista y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de la Habana.

Sunday, May 25, 2008

Carta de los Padres de Rafael, Eduardo y Pablo Vergara Toledo

Por Luisa Toledo Sepúlveda y Manuel Vergara Mesa

"El mundo tiene todo el derecho a dudar de la sinceridad de las personas que se oponen a la violencia revolucionaria, sin haberse opuesto antes a la violencia institucionalizada que la provoca" (padre Miguel D'escotto).

Queridos compañeros y compañeras de lucha:
Les escribimos Manuel y Luisa, los padres de Rafael, Eduardo y Pablo Vergara Toledo.
Queremos compartir, como siempre lo hemos hecho, nuestros sentimientos, nuestras emociones, respecto de lo que ha acontecido con el caso del asesinato de nuestros amados Rafita y Eduardo, concretamente sobre el fallo que acaba de emitir el juez Carlos Gajardo, dictando sentencia para los criminales, funcionarios de la Institución de Carabineros de Chile. Ustedes ya deben haberse enterado de todo a través de los medios de comunicación. Nosotros dimos dos entrevistas en el día de ayer a través del canal 7 y 13 donde dijimos muchas cosas, pero, como siempre no salió nada, y es por eso que decidimos enviarles esta carta.
Nuestro primer sentimiento es de agradecimiento a todos y todas, hombres, mujeres, jóvenes y niños que nos han acompañado desde siempre en nuestro peregrinar de estos 23 años de dolor y de lucha, especialmente a los jóvenes que dieron una lucha más frontal contra la represión que siempre ha estado presente hostigándolos, amenazándolos, tomándolos presos, castigándolos, manchándoles sus papeles de antecedentes, haciéndolos perder sus trabajos y sus lugares de estudio y en este último 29 de marzo, asesinando a dos jóvenes pobladores y tomando presos a cientos en todo el país, algunos de los cuales todavía permanecen en las cárceles sin acusaciones formales, sino más bien como una forma de castigo ejemplarizador para otros.
Sin esta red de amor y compromiso que hemos formado a través de los años no habría sido posible llegar al punto en que estamos hoy día, sin esta red de amor y compromiso habríamos quedado solos y el caso se habría quedado en la "justicia militar en total impunidad", como los criminales querían y como de hecho muchos casos han quedado.
GRACIAS por su valentía, porque a pesar de las campañas de terror montadas por los gobiernos de turno, siempre, siempre están sus rostros ahí presentes que nos dan fuerzas y valor para seguir, a pesar del cansancio. Muchos con sus bebés en brazos, lo que nos conmovía profundamente.
Otro sentimiento que nos embarga es que no queremos ser "un caso especial", lo que nos impide sentir siquiera un poquito de alegría, porque son miles y miles a quienes se les debe el mismo respeto y el mismo trato de seres humanos pasados a llevar en su dignidad y a quienes se les arrebató su preciosa vida. Quisiéramos esta justicia para todos y todas, pero como sabemos que no va a ser así, les ofrecemos este logro nuestro a todos los caídos y, en especial a aquéllos anónimos que nadie recuerda ni siquiera su nombre: Benditos sean todos ustedes: Lumi Videla, Carmen Bueno, Miguel Enríquez, Jorge Humberto D'Orival, Patricio Sobarzo, Lucía Vergara, Arturo Villavella, Sergio Peña, Cristián Castillo, Hugo, Rodrigo Rojas, Jecar Neghme, Luis Alberto Silva Jara, Cecilia Magni, Raúl Pellegrini, Pablo Vergara, Aracelli Romo, Tatiana Fariña, Ronald Wood, Alex Lemun, Ariel Antonioletti, Mauricio Maigret, Pablo Muñoz Moya , Andrés, Mauricio, José Miguel, Norma, Yuri Uribe, Claudia López, Carlos Aedo, Daniel Menco, Rodrigo Cisternas, Matías Catrileo, René Palma, Jhoni Cariqueo y miles de otros del pueblo pobre al que pertenecemos.
Los crímenes cometidos por la Dictadura militar y por los gobiernos de la Concertación en estos últimos años tienen como lógica y justificación el menosprecio, el temor y la connotación de violentistas subversivos de las personas a quienes se les arrebató la vida y por otro lado, la ambición de poder, riquezas y la soberbia e ignorancia de los que detentan el poder.
Son muchos de nosotros, miles de mujeres, hombres y niños que derramaron su sangre en crímenes atroces.
Son miles de nosotros, hombres y mujeres que sufrieron la perdida de su libertad en las mazmorras de la CNI, en encarcelamientos largos y desgastadores.
Son miles de nosotros los torturados en casas de tortura quitándoles muchas veces su vida, siempre su dignidad y su deseos de seguir viviendo.
Son miles de nosotros los detenidos y hechos desaparecer de la faz de la tierra.
Son muchos de nosotros los que perdieron su cultura en un exilio forzado y doloroso.
Todos estos seres humanos fueron un ensayo único y precioso de la naturaleza, cada uno de ellos fueron un punto particularisimo, importante, y siempre singular en que se cruzaron los hechos del mundo solo una vez de aquel modo y nunca más.
Un abrazo fuerte y fraterno.

Monday, April 28, 2008

Naomi Klein Habla de la Doctrina del Shock

Por Silvina Friera

La musa de la antiglobalización, que vendió más de un millón de ejemplares en todo el mundo con No logo, llama la atención de los hombres. En el hotel céntrico donde se aloja, no es una turista más; camina con la familiaridad de quien conoce el terreno que pisa, se siente “como en casa” en esta ciudad en la que vivió durante 2002. Elegante y cuidadosa de su imagen –para sus encuentros con la prensa contó con la ayuda de maquilladora y coiffeur–, Naomi Klein se toma con humor su regreso al país. Cuando llegó, el sábado pasado, la densa nube de humo que cubría la ciudad impidió que el avión aterrizara inmediatamente en Ezeiza. “Prefiero la otra Argentina, en la que había fuego por la política, y no ésta, que me sofocó de entrada con tanto humo”, bromea la periodista canadiense, que hoy a las 19.30 presentará en la Feria su último libro, La doctrina del shock (Paidós), que bien podría definirse como “la historia no oficial del libre mercado”. En este trabajo de investigación de más de 600 páginas, Klein demuestra cómo el capitalismo emplea constantemente la violencia y el terror contra el individuo y la sociedad.
Nieta de un sindicalista de la empresa Disney e hija de una pareja formada por una artista feminista y un objetor de la guerra de Vietnam que huyó a Canadá, seguidora entusiasta de Eduardo Galeano, John Berger y Susan Sontag, Klein no vino sola a la Argentina. Además de su marido, Avi Lewis, con quien realizó el documental La toma, sobre los obreros de Bruckman y Zanon, la acompaña el cineasta británico Michael Winterbottom, con quien filmará un documental sobre La doctrina del shock en Buenos Aires, donde encontró la materia prima de su último libro. “Acá tomé lecciones de historia simplemente caminando y hablando con amigos por las calles. Fue el período donde más aprendí en poco tiempo, fue una experiencia muy intensa, porque ellos cambiaron la forma en que veía el mundo”, recuerda la periodista en la entrevista con Página/12. Esos amigos –Marta Dillon, Claudia Acuña, Silvia Delfino y Sergio Ciancaglini, entre otros– le contaron de las sangrientas raíces del proyecto de la Escuela de Chicago, comandada por Milton Friedman, “el hombre de la libertad”, según The Wall Street, y compartieron sus propios recuerdos y tragedias personales con Klein.
Gran gurú del movimiento a favor del capitalismo de libre mercado, Friedman fue el responsable de crear “la hoja de ruta de la economía global, contemporánea e hipermóvil en la que hoy vivimos”, plantea Klein. Durante más de tres décadas, el economista de Chicago y sus poderosos seguidores esperaron a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock para vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados. “Algunas personas almacenan latas y agua en caso de desastre o terremotos; los discípulos de Friedman almacenan un montón de ideas de libre mercado”, ironiza la autora. Friedman aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o estado de shock a gran escala durante la década del setenta, cuando fue asesor del dictador chileno Augusto Pinochet.
Si las privatizaciones, la desregulación gubernamental y los recortes en el gasto social solían ser impopulares entre la gente, “con el establecimiento de acuerdos firmados y una parafernalia, oficial, al menos se sostenía el pretexto del consentimiento mutuo entre los gobiernos que negociaban, así como una ilusión de consenso entre los supuestos expertos”, ahora, el mismo programa ideológico “se imponía mediante las peores condiciones coercitivas posibles: la ocupación militar de una potencia extranjera después de una invasión o inmediatamente después de una catástrofe natural de gran magnitud”. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, “ya no tenían que preguntar al resto del mundo si deseaban la versión estadounidense del ‘libre mercado y la democracia’; ya podían imponerla mediante el poder militar y su doctrina de shock y conmoción”, afirma Klein. “La administración Bush aprovechó la oportunidad generada por el miedo a los ataques para lanzar la guerra contra el terror, pero también para garantizar el desarrollo de una industria exclusivamente dedicada a los beneficios, un nuevo sector en crecimiento que insufló renovadas fuerzas en la debilitada economía estadounidense.” Aunque Friedman declaró que su propuesta era liberar al mercado de la tenaza estatal, Klein advierte que las elites políticas y empresariales sencillamente se han fusionado, “intercambiando favores para garantizar su derecho a apropiarse, desde los campos petrolíferos de Rusia, pasando por las tierras colectivas chinas, hasta los contratos de reconstrucción otorgados para Irak”. La periodista canadiense repasa, en esta exhaustiva investigación, cómo en Chile, Irak, Sudáfrica, Argentina y China la tortura ha sido el socio silencioso de la cruzada por la libertad del mercado global.

Política y Economía

¿Por qué no es frecuente que se relacione, como usted hace en el libro, al neoliberalismo con la violencia y las torturas?
Creo que por muchas razones, pero la principal es que la historia la contaron los ganadores y, como toda historia de ganadores, está narrada de una manera “muy limpia” y triunfante. Si pensamos en Chile, teníamos a los Chicago Boys, que eran financiados por la fundación Ford. Cuando se los cuestionaba por las violaciones a los derechos humanos llevadas a cabo por Pinochet, ellos decían que eran técnicos, que no tenían nada que ver con esa situación. El principal financista de los grupos de derechos humanos en Chile también era la Fundación Ford, y estos grupos decían que sólo les interesaba que se respetara la ley, que no les interesaba ni la política ni la economía. La Fundación Ford trataba de asegurar que política y economía nunca se entrelazaran. No se relacionaba el neoliberalismo y la tortura de la tiranía por la especialización, abogados por un lado y economistas por el otro que sólo se ocupaban de sus disciplinas. Pero si leemos a Rodolfo Walsh o a Eduardo Galeano, nos encontramos con un análisis completo e integral de la situación.

El material del libro, sobre todo la parte en la que recuerda los experimentos de electroshocks en pacientes psiquiátricos financiados por la CIA en la década del 50, resulta bastante desesperanzador. ¿Encuentra alternativas?

Entiendo por qué el material del libro es un tanto deprimente cuando uno lo lee, incluso yo misma me deprimí un poco en algunas instancias (risas). Pero el libro expresa un acto prometedor. Justamente a partir de mi experiencia en la Argentina me di cuenta de la importancia de la memoria histórica para poder resistir y de alguna manera veo al libro como una contribución a la memoria colectiva. Hay una luz de esperanza porque cuando el neoliberalismo falla surge un nuevo espíritu que nos revela una alternativa. Una de las cosas que me hace tener esperanzas es que veo un cambio político en Estados Unidos; cada vez observo cómo más personas están resistiendo y levantándose contra el corporativismo. Y esto es muy nuevo, porque durante mucho tiempo de lo único que se hablaba era de Bush y de su incompetencia.

¿El contexto electoral norteamericano está vinculado con este cambio que percibe?

En realidad, la situación electoral lo único que hace es tirarnos hacia atrás. De alguna manera, los movimientos antiglobalización, las protestas de Seattle, que surgieron a fines de los ’90, marcaron un cambio a la hora de hablar del neoliberalismo y el corporativismo. La era Bush y la era del 11 de septiembre con la guerra del terror eclipsaron todas las otras cuestiones políticas, lo cual generó una gran pérdida de conciencia de la situación. Pero después se vivió una especie de coletazo contra Bush, no tanto en cuanto a su agenda política o económica, sino más hacia su persona. Pero por suerte estamos una vez más enfocados hacia la mecánica misma del poder. Hay dos millones de personas que están perdiendo sus hogares mientras el gobierno está preocupado por rescatar a Wall Street. Si uno se fija quiénes están financiando las campañas de Hillary Clinton y Obama, son el Citibank y JP Morgan. Es la primera vez en catorce años que los demócratas obtienen más dinero de los fabricantes de armas que los republicanos. Hillary Clinton ha obtenido más financiación de las compañías de defensa que la que obtuvo John McCain. Ni Clinton ni Obama están aprovechando este gran momento de radicalización que se está viviendo en la sociedad, ninguno tiene planes concretos para retirarse de Irak. Al contrario, quieren mantener la zona verde, que de alguna manera es una ocupación. Obama dijo la semana pasada que el pueblo norteamericano era amargo, que no tenía mucho sentido del humor, y en realidad tiene razón, porque la gente está cansada y furiosa.

En el libro se percibe una defensa importante de Keynes. ¿Una alternativa sería recuperar la figura de un Estado más fuerte que regule la economía?

No veo el libro sólo como una defensa del keynesianismo. Creo que es importante entender que el keynesianismo era una conciliación: el New Deal se logró por el masivo movimiento de los socialistas y de los sindicatos, pero no fue suficiente, no fue más allá. No me parece que plantee que la alternativa sea volver al keynesianismo. Estoy a favor de la descentralización, del cooperativismo; no estoy diciendo que volver al modelo keynesiano sea la gran solución.

Usted señala que los auténticos enemigos de la teoría de Friedman no eran los marxistas, sino los keynesianos norteamericanos, los socialdemócratas europeos y los desarrollistas de lo que entonces se llamaba Tercer Mundo. ¿Quiénes serían hoy los enemigos del neoliberalismo?

El socialismo democrático siempre ha sido el mayor peligro para el neoliberalismo. La atracción que genera la democracia con la combinación de una red de contención social siempre ha sido “la gran amenaza”. Después de que Allende fuera electo, Kissinger le dijo a Nixon que temía que el modelo chileno se propagara por el mundo. Creo que las tácticas de ayer y de hoy son las mismas, por ejemplo, la forma en que se demoniza a Hugo Chávez y Evo Morales. Lo mejor que le pasó a Chávez es haber perdido el referéndum porque ahora es mucho más difícil presentarlo como autoritario cuando aceptó y respetó el resultado. Cuando vemos que con la única figura con la que no se puede tratar en Irak es con Al Sadr, empezamos a comprender claramente cuál es la amenaza de Irak. Al Sadr es un nacionalista fundamentalista, los otros líderes son tan fundamentalistas como él en cuestiones de religión, pero la diferencia es que Al Sadr quiere tener el control de la economía de Irak. Nos enfrentamos a la misma lucha y la misma batalla que hemos tenido en los últimos treinta años y las mismas amenazas. Las figuras que no tienen respeto por la democracia son un don para los neoliberales.
Nota: Silvina Friera es periodista de la Revista Página 12.

Saturday, April 19, 2008

El Hambre Acecha

Por Manuel E. Yepe

En el mundo hay hoy 37 países en crisis alimentaria, según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre perspectivas de cosechas y situación alimentaria.
El número de países en crisis tiende a crecer y éstas a hacerse cada vez más agudas a causa de los incrementos en los precios internacionales de los cereales, los costos del transporte y los precios del petróleo que han venido a agudizar los efectos del crecimiento poblacional y el calentamiento global .
El incremento de los precios de los alimentos deriva de factores como el aumento del consumo interno en algunos países grandes productores de alimento, como China; afectaciones climatológicos sobre las cosechas en otros, y por el uso de mayores extensiones de tierra arable para producir combustible, en vez de alimentos.
Cuando se habla de incremento de los precios de los alimentos a escala mundial es preciso distinguir entre los efectos de este fenómeno en países subdesarrollados y en los desarrollados. Y, en todos los casos, entre los pobres y los ricos dentro de cada nación.
“La inflación de los precios alimentarios golpea más fuerte a los pobres, ya que el porcentaje que dedican a los alimentos en sus gastos totales es mucho mayor que en la población más rica”, señaló Henri Josserand, del Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO.
“Los alimentos –explicó el experto- representan entre un 10 y un 20 por ciento de los gastos de un consumidor en los países industrializados, pero constituyen hasta el 60 y el 80 por ciento en los países en desarrollo, muchos de los cuales son importadores netos de alimentos”.
Según previsiones de la FAO de mediados de abril de 2008, la factura por la importación de cereales de los países más pobres del mundo aumentará un 56 por ciento en 2008, respecto a la de 2007, tras haber crecido un 37 por ciento en 2007, respecto a 2006.
Debido al incremento de los precios internacionales de los cereales, los costos del transporte y los precios del petróleo, para los países de bajos ingresos y con déficit alimentario, la factura cerealera crece enormemente.
Los precios del arroz han sido los que más han crecido debido a las restricciones a la exportación por algunos de los principales países exportadores, como la India y Vietnam, en interés de sus crecientes demandas internas. Los precios del trigo y del arroz eran, a finales de marzo, casi el doble respecto los niveles del año anterior, mientras que el maíz había subido más de un tercio.

Una Iniciativa sobre la Subida de los Precios de los Alimentos (ISFP, por sus siglas en inglés) ha sido lanzada por la FAO para asistir a los países pobres afectados por el alza de precios mediante ayuda a los campesinos para aumentar la producción local de comestibles. Burkina Faso, Mauritania, Mozambique y Senegal han sido los primeros en recibir esta asistencia.
Los incrementos de los precios del pan, el arroz, los productos de maíz, la leche, el aceite, la soja y otros alimentos básicos se reproducen, a pesar de las restricciones gubernamentales a las exportaciones, los subsidios, la reducción de aranceles y el control de precios, tanto por parte de los países importadores como los exportadores para limitar el impacto de los precios internacionales en los mercados alimentarios nacionales.
El valor de rubros básicos como trigo, arroz y maíz se ha disparado, impulsando un alza total en los precios de los alimentos del 83%, en los últimos tres años, según el Banco Mundial.
En varios países esto ha dado lugar a protestas devenidas en disturbios, como en Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Senegal, Burkina Faso, Etiopia, Indonesia, Madagascar, Filipinas y Haití. En la capital de esta última nación caribeña, se registraron cinco muertos. En Pakistán y Tailandia efectivos militares han tenido que movilizarse para evitar asaltos de almacenes y a tiendas de víveres.
Las reservas mundiales de cereales –siempre según fuentes de la FAO- caerán este año a su nivel más bajo en 25 años con 405 millones de toneladas menos que en 2007, un 5 por ciento (21 millones de toneladas) por debajo del nivel ya reducido del año anterior.
“Cualquier descenso importante (de las reservas) debido al clima desfavorable, en particular en los países exportadores, prolongará la actual situación de dificultades en el mercado, contribuyendo a más subidas de precios y exacerbando las dificultades económicas a las que ya se enfrentan en muchos países”, señala el estudio.
El encarecimiento de los alimentos a escala global podría acentuar las condiciones de pobreza de unos 100 millones de personas, según indicó el director del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick.
La advertencia de Zoellick se produjo pocos días después de que el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, advirtió que cientos de miles de personas están en riesgo de inanición por el encarecimiento de los productos de consumo básico.
Durante la 30a Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe que se realizó en Brasilia a mediados de abril, el Director General de la FAO, Jacques Diouf, publicó un articulo en el periódico Folha de Sao Paulo, en el que dice que “en el mundo hay 862 millones de personas que sufren hambre, de los cuales 52 millones viven en América Latina y el Caribe. Y ese número puede aumentar a causa del alza de los precios de los alimentos.”
Sin embargo, a continuación Diouf afirma que “el alza de los precios de los alimentos puede aumentar el hambre, pero también hay millones de pequeños agricultores que se pueden beneficiar de esta situación”.
Argumenta el Director General de la FAO que poco más de la mitad de los 36,1 millones de indigentes de la región viven en el campo y “si podemos ayudarlos a producir más y mejor, para consumo propio y venta en los mercados locales, se salvarán millones de personas del hambre y de la pobreza extrema”.
Me permito dudar que, en las condiciones del capitalismo, resulte posible burlar los efectos del mercado para consolidar, a nivel del campesinado pobre, los beneficios de los incrementos de precios.
Nota: El autor es abogado, economista y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de la Habana.

Tuesday, April 15, 2008


El Pueblo Indígena y Sus Partidos

Por Nieves y Miro Fuenzalida

Un nuevo fenómeno empieza a surgir en América Latina. Un chispazo energético que reanima la política étnica y organiza las poblaciones indígenas, por primera vez en la historia del continente, en partidos políticos (Bolivia, Ecuador, Colombia, Nicaragua, Venezuela) que luchan por el viejo anhelo de ser reconocidos en el ámbito social y avanzar sus intereses permanentemente ignorados por el resto de los partidos. Su mera existencia contiene el potencial de exacerbar los conflictos étnicos o profundizar las prácticas democráticas y ampliar la representación del sistema partidario en países con una gran población indígena.
En las últimas décadas hemos visto, en diferentes partes del mundo, las consecuencias
desastrosas de la polarización étnica. Los dirigentes de partidos étnicos con frecuencia explotan humillaciones, prejuicios y resentimientos, desplazan a dirigentes mas moderados, deterioran las relaciones inter étnicas y causan conflictos que terminan en la destrucción mutua (Yugoslavia, África). América Latina ha podido escapar a este escenario porque las identidades étnicas que la caracterizan poseen una gran fluidez y ambigüedad. Según Raúl Madrid (“Indigenous Parties and Democracy in Latín América”, 2005) la ambivalencia típica de los mestizos, que constituyen el grupo mayoritario, ha contribuido a desdibujar la línea divisoria entre las diferentes categorías étnicas. Implícitamente aceptan sus raíces indígenas y celebran su legado cultural como parte de su propia herencia nacional. Pero, no se identifican a si mismos como indígenas y, con frecuencia, discriminan en contra de ellos. Quienes se han auto identificado como indígenas han cambiado esta noción a través del tiempo. En el siglo XX una gran parte de la población indígena, que vivía en los sectores rurales, se identificaba a si misma como campesinos y los que emigraban a la ciudad parcialmente abandonaban la identidad ancestral. Hoy día, en cambio, es posible notar un proceso de reindigenización. Una gran cantidad de individuos, incluso los que solo tienen descendencia parcial, empiezan a adoptar la etiqueta indígena, dependiendo, en gran parte, de las elecciones que se les ofrezcan.
En un ambiente en donde las identidades son tan fluidas los partidos indígenas se han visto obligados a adoptar una política pragmática e inclusivista para lograr algún éxito político. Dionisio Núñez, congresal boliviano de MAS, expresaba en el 2004… “somos un partido inclusivo y no exclusivo. No queremos ser excluidos y tampoco queremos excluir”.
La reciente movilización social y la incorporación legal y política del pueblo indígena al Estado en países donde constituyen una gran parte de la población significa un cambio de poder notable y un debilitamiento de las instituciones que tradicionalmente los han excluido. En Bolivia, Ecuador y Colombia los partidos indígenas han presentado candidatos no indígenas o formado alianzas electorales con otros partidos. En Bolivia y Ecuador MAS y Pachakutic han atraído partidarios del resto de la población y en Colombia los partidos indígenas han recibido mayor número de votos del electorado no indígena. No todos los partidos étnicos, sin embargo, han tratado de atraer apoyo fuera de su círculo. En Nicaragua (Yatama), en la región del Amazonas y en Venezuela se han concentrado, principalmente, en obtener el apoyo de su propio grupo, pero, evitan la retórica polarizante y no rechazan trabajar con otros partidos o con el gobierno. Los partidos que han expresado hostilidad al resto de la población no indígena no han recibido apoyo significativo en las elecciones, incluyendo aquellos que dicen representar (en Bolivia, por ejemplo, en el año 2002 el partido radical Indianista obtuvo sólo el 2% y el movimiento indígena Pachacuti el 6%)
Más que ningún otro grupo la población indígena de América Latina ha sufrido la discriminación económica y social a través de toda la historia del continente. Su influencia política ha sido mínima o no existente y los partidos tradicionales muy raramente han incorporado sus demandas o les han dado representación en sus filas. Los partidos de izquierda, por ejemplo, apoyaron las demandas socio económicas de los campesinos indígenas, pero, ignoraron la opresión cultural, limitaron a los políticos indígenas a candidaturas subordinadas y perpetuaron las mismas practicas racistas que los partidos conservadores.
Donna Lee Van Cott (“From Movements to Parties in Latin America: The Evolution of Ethnic Politics”, 2005) observa que en la década de los 80s con la ayuda de actores internacionales (Organizaciones de derechos humanos, ambientalistas, grupos religiosos) organizaciones indígenas empiezan a formarse en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela y organizaciones regionales empiezan a operar en Chile, México, Nicaragua, Panamá y Perú proveyendo una plataforma para la interacción nacional e internacional en la promoción de políticas de desarrollo económico y de derechos humanos. El nacimiento de ellas no ha sido fácil. La población indígena contiene innumerables subgrupos (los Quechua en Ecuador están compuestos por 17 diferentes subgrupos y la región del amazonas contiene a lo menos 12 diferentes nacionalidades. En Colombia se distinguen 61 grupos que hablan 64 lenguajes). Estas diferencias lingüísticas y culturales someten a los movimientos indígenas a una constante tensión en la difícil tarea de construir una identidad indígena. En la década de los 90s la creciente madurez de las redes organizacionales le permite a los movimientos indígenas actuar como grupos de intereses y de protesta y, también, como participantes en el parlamento y en las oficinas de gobierno. El logro de reformas constitucionales a las que aspiran no siempre ha sido exitoso (Guatemala, 1999. México, 1996). En el 2000 un modelo constitucional regional y multicultural surge con cinco características claves. Reconocimiento de la existencia de los pueblos indígenas como entidades colectivas que precedieron el establecimiento de los estados nacionales. Reconocimiento de la ley tradicional indígena vinculada a la ley pública y limitada solo por los derechos humanos o constitucionales. Protección de los derechos de propiedad colectiva. Estatus oficial para las lenguas indígenas y acceso bilingüe a la educación.
Los países que se han comprometido o reconocido la mayoría de estos derechos son Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela. Los países con un reconocimiento moderado de algunos de estos derechos son Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Perú. Los que reconocen un mínimo o no reconocen ningún derecho indígena son Belice, Chile, El Salvador, Guyana y Surinam.
La lucha indígena ha revitalizado a una izquierda moribunda aportando contenido y legitimación a un discurso socialista estéril haciendo a la izquierda más atractiva a un mayor segmento de la población. Proporcionan un contra peso a la concentración del poder económico y político y desafían los modelos de democracia representativa prefiriendo modelos que tengan mayor atracción participatoria en los procesos de decisión y producción de políticas publicas (El movimiento Pachakutik en Ecuador, por ejemplo, a nivel de gobierno municipal). La presentación de un modelo alternativo es crucial en América Latina donde los partidos políticos han fracasado en la tarea de ligar las instituciones políticas con el electorado. El surgimiento de partidos indígenas, especialmente en Bolivia y Ecuador, le ha dado voz al pueblo indígena y ha colocado sus intereses en el debate político obligando a los partidos tradicionales a ponerles más atención. La participación electoral, sin embargo, continua siendo baja comparada con el resto de la población debido a barreras educacionales, lingüísticas, económicas o geográficas. Los países con gran población indígena (Bolivia, Ecuador, Guatemala, Perú) se caracterizan por una gran fragmentación del sistema partidario que complica la forma en que se gobierna y hace difícil establecer legislaciones y programas de largo alcance. Los partidos indígenas tienen la posibilidad de establecer sistemas partidarios más estables y coherentes. Pero, eso no significa que no haya diversidad entre ellos o que no estén libres de conflictos o divisiones internas que confrontan a sus dirigentes con el desafío de los activistas indígenas y otros miembros de la comunidad a desarrollar programas de cambios radicales en las políticas de gobierno, por un lado, y, por otro, con la presión de los incentivos electorales para moderar sus acciones y puntos de vista y formar alianzas con otros partidos para ganar una mayor influencia. Si se definen por acciones radicales lo más probable es que antagonicen parte de su electorado y marginalicen a los nuevos partidos indígenas del resto de la política nacional. Si hacen lo segundo, arriesgan no solo conceder demasiado, sino, alienar su propia base electoral y perder su razón de ser.
La incorporación formal del pueblo indígena al debate social que hoy toma lugar es un proceso difícil. Cuando los partidos indígenas ocupan el poder por algún tiempo producen desilusión y frustración haciéndolos perder apoyo debido a las limitaciones de recursos que les impide mejorar las condiciones de vida de sus comunidades y, a pesar de los avances logrados, las organizaciones, comunidades y partidos políticos indígenas todavía exhiben normas sexistas y tendencias que privilegian identidades e intereses colectivos por encima de los miembros individuales de la comunidad que puede colocarlos en conflicto con las prácticas liberales. Un número mínimo de mujeres ocupan posiciones de autoridad y cuando lo hacen pueden sufrir abuso físico e intimidación por parte de colegas masculinos. Los partidos indígenas en Bolivia, y en menor medida en Ecuador, han tenido mayores dificultades que los partidos mestizos en encontrar suficientes candidatas para cumplir con la cuota legal. Pero, cualquiera sean estas dificultades, el hecho es que ahora son participantes políticos permanentes, les guste o no a las elites tradicionales. Tal vez, en países con fuerte población indígena veremos un populismo multicultural (Ecuador, Bolivia). En países con una izquierda marxista fragmentada y una elite con orientación mercantil, en cambio, veremos un multiculturalismo neoliberal con ganancias extremadamente modestas en derechos políticos, económicos y culturales para la población indígena (México, Chile).
La dimensión de lo universal es fundamental en cualquier lucha en contra de la dominación y es condición necesaria para una noción de lo político. El multiculturalismo liberal, la ideología del capitalismo global, promueve una actitud de respeto y tolerancia a las diferentes identidades asignándole a cada grupo minoritario su propio lugar dentro del sistema al acomodar sus demandas en el orden capitalista. Las luchas y reivindicaciones particulares de la política de la identidad, si no desafían la estructura de dominación y opresión en forma significativa, corren el riesgo de quedarse en el callejón sin salida de lo meramente particular. La demanda de autonomía cultural, el derecho de las minorías o la igualdad económica necesitan tener referencia a una dimensión que vaya más allá de la defensa de intereses puramente particulares y específicos. Si la lucha social quiere producir un efecto político real tiene que articularse en relación con una base común o a un horizonte universal que cuestione el marco de relaciones económicas que origina, justamente, la opresión económica y el déficit democrático. Los partidos indígenas en Latinoamérica pueden ser un eslabón valioso en esta cadena de equivalencias en la lucha por la emancipación económica en un continente en donde la diferencia entre pobres y ricos es una de las mayores del mundo.
Nota: Los autores son escritores y docentes chilenos residentes en Ottawa.


Monday, March 24, 2008

Te Perdono Porque No Pude Matarte

Por Manuel E. Yepe

La ética no es precisamente lo que rige la política en los Estados Unidos. Mucho menos su política exterior.
Casi medio siglo de rudo ensañamiento contra una pequeña nación vecina por haberse atrevido a ejercer la independencia y la soberanía que le corresponden según lo establecido por el derecho internacional, no parecen haber repercutido en la conciencia nacional estadounidense como una vergüenza.
En cada uno de los últimos quince años, la comunidad mundial representada en la Organización de Naciones Unidas ha condenado de manera prácticamente unánime el bloqueo económico impuesto oficialmente por la superpotencia a la Isla en febrero de 1962. Pero Washington no se ha dado por enterado.
Cuando las incontables privaciones provocadas por el bloqueo se incrementaron a causa de la disolución de la Unión Soviética y la comunidad de los países socialistas europeos, único grupo de naciones con capacidad y disposición de apoyar los esfuerzos cubanos por la supervivencia, Estados Unidos recrudeció el cerco, con más restricciones a los viajes, al envío de remesas y al comercio agrícola.
Ello dio lugar a la crisis de los 90, que los cubanos identifican como “período especial”, que no quebró la voluntad de resistir de la ciudadanía, pero exigió mayores sacrificios y mucho heroísmo.
Aunque en todo momento ha habido en los Estados Unidos personas con sensibilidad y talento suficientes para sobreponerse a la inclemente campaña mediática de demonización de la revolución cubana, sobre todo entre los intelectuales y la gente más humilde, se aprecia ahora que gana cuerpo en sectores más amplios la idea de un cambio en la política hostil hacia Cuba, ante la constatación de que “no hemos podido vencerlos.”
En un artículo con su firma aparecido en el Miami Herald el diez de marzo, la Embajadora Vicki Huddleston, quien fuera Jefa de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba durante los últimos meses del gobierno de William Clinton y el período inicial de la Administración de G. W. Bush, opina que si el gobierno de su país "pudiera tratar con Cuba - no como un asunto de política doméstica, sino como entre dos estados soberanos - entonces reanudaríamos relaciones diplomáticas oficiales con el intercambio de embajadores y comenzaríamos, nuevamente, a conversar sobre asuntos que afectan el bienestar y la seguridad de ambos países, es decir, migración, anti-narcóticos, salud y medio ambiente.”
“Mientras más nos tardemos, mas posibilidades habrá de que los nuevos líderes cubanos se las arreglen sin nosotros. Dentro de tres o cinco años, Cuba, con la ayuda de inversionistas externos, habrá explotado el petróleo en aguas profundas y el etanol de caña de azúcar, agregando billones a sus ingresos anuales, convirtiendo a la isla en exportador de energía”, concluye la señora Huddleston”.
Leo también que el senador demócrata Byron Dorgan anunció que impulsará medidas para liberar los viajes de estadounidenses a Cuba y facilitar el envío de medicinas y comida. “El embargo de 45 años no funcionó, el pueblo cubano merece libertad y creo que abrir esos mercados ayudará a que eso ocurra," agregó.
En los discursos de los principales aspirantes a la nominación como candidatos a la presidencia en las elecciones de noviembre, se aprecia que ninguno reconoce improcedente la política hostil a Cuba y los males ocasionados al pueblo de la isla en el último medio siglo. Ni siquiera los aspirantes por la “oposición” demócrata a la nominación se pronuncian contra los efectos más crueles de la política hostil promovidos durante la administración de George W. Bush, desde el año 2000. Apenas se quedan en la disposición o no de sentarse a conversar con Cuba, considerando que la política actual no ha dado buenos resultados para Estados Unidos.
Recientemente, 104 congresistas – cuatro de ellos senadores -pertenecientes a los dos partidos que componen el sistema político norteamericano, enviaron un documento a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en el que le proponen un cambio en la política hacia Cuba afirmando que han fracasado los esfuerzos por el aislamiento de la isla con un embargo económico que ya casi llega a medio siglo.
“Por cinco décadas, la política de EEUU ha probado sanciones económicas y aislamiento para forzar cambios en el gobierno de Cuba. Estos acontecimientos demuestran que esa política no ha funcionado” afirman los legisladores en su carta.
“Aliados y adversarios han rechazado nuestro enfoque y, por el contrario, trabajan directamente con el gobierno cubano en asuntos diplomáticos y ganan billones de dólares en inversiones económicas en la isla, lo que hace aún menos probable que nuestras sanciones obtengan los propósitos declarados”, se lamentan.
Deploran los congresistas que “…nuestra política nos deja sin influencia en estos críticos momentos, y esto no sirve a los intereses nacionales de los Estados Unidos ni a los del cubano común, supuestos beneficiarios de nuestra política.”
Concluyen que “una revisión completa de la política de EEUU se precisa claramente ahora. Esto enviaría una señal útil al pueblo cubano de que nosotros intentamos relacionarnos con su gobierno de una manera nueva y positiva, y también brindaría a la política de EEUU una nueva lectura en muchos otros lugares de la región.”
La opinión mundial debe agradecer a estas personalidades estadounidenses la valentía de nadar contra la corriente en el contexto oficial tan difícil de su país, pero también hay que lamentar que no haya entre los argumentos para un cambio de política siquiera una manifestación de vergüenza o arrepentimiento por los perjuicios humanos y materiales que han ocasionado a un pueblo que no ha hecho más que afirmar su soberanía y su derecho inalienable a la autodeterminación.
Hay que lamentar que no se mencionen como fundamento para la rectificación, las muertes, los sufrimientos y las frustraciones que han causado a un pueblo que ha hecho una revolución que debió haber sido incruenta y pacífica, para alcanzar la justicia social, el desarrollo económico y la identidad cultural plena.
Nota: El autor es abogado, economista y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de la Habana.

Sunday, March 23, 2008

Estatua a Galileo en el Vaticano No Lo Rehabilita

Por Hermes H. Benítez*

En días pasados se ha hecho pública la noticia de que la Iglesia católica ha ordenado, para el próximo año, la instalación de una estatua de Galileo en los jardines vaticanos. En realidad, esto no merecería ni siquiera ser anunciado públicamente, si no fuera porque aquella institución tiene una larga y oscura historia de desencuentros con la ciencia moderna. Es conveniente reproducir en su totalidad el texto del comunicado oficial del Vaticano, porque allí se da expresión a la imagen que la Iglesia de hoy quiere proyectar en lo que a su actitud hacia Galileo y la ciencia se refiere. En realidad este comunicado es un verdadero compendio de falsedades e imposturas acerca de algunos de los puntos más litigiosos del tristemente célebre “Caso Galileo”. He aquí la noticia:
La imagen del científico condenado por la Inquisición y rehabilitado bajo el pontificado de Juan Pablo II será de mármol y de estatura natural. Se trata de un homenaje de la Academia Pontificia de las Ciencias. Una estatua de Galileo Galilei, el gran científico condenado por la Inquisición por sus teorías heliocéntricas y rehabilitado bajo el pontificado de Juan Pablo II, será erigida en los jardines del Vaticano el próximo año. El monumento será levantado, se confirmó este sábado en la Santa Sede, cerca de la Casina de Pío IV, sobre la colina que mira hacia la cúpula de San Pedro. Será una estatua de mármol, de estatura natural. Se trata de un proyecto impulsado por la Academia Pontificia de las Ciencias, para rendir homenaje a uno de sus miembros más prestigiosos. Galileo formaba parte de la “Academia de los Linces”, antepasado del actual organismo científico de la Santa Sede. “Será una nueva prueba de que la Iglesia no tiene nada en contra de la ciencia”, se comentó en los ambientes de la curia. Por el momento [solo] falta el dinero para llevarlo a cabo (1).
Desde su primera línea este comunicado contiene ya una falsedad, porque Galileo no fue nunca efectivamente rehabilitado por la Iglesia de Juan Pablo II, más allá de lo que se haya dicho y escrito en la prensa de la época. Si se examina con algún sentido crítico el documento oficial de la Iglesia en el que se expresaría aquella supuesta rehabilitación, el así llamado Informe Final de la Comisión Interdisciplinaria encargada de estudiar el caso Galileo (cerca de tres siglos y medio después de la condena de aquél), que fuera hecho público en El Vaticano el día 31 de octubre de 1992 por el cardenal Paul Poupard, se llega, indefectiblemente, a las siguientes conclusiones:
La Iglesia católica no llegó a revisar el proceso instruido por la Inquisición romana en contra del científico toscano en 1633, aunque desde el momento en que el Papa anunció que se constituiría la Comisión Interdisciplinaria se declaró que se tenía la intención de hacerlo. Tampoco llegó la Iglesia a disculparse formalmente ante el mundo por su conducta represiva y autoritaria hacia el gran físico y astrónomo, aunque todos quedaron convencidos de que, efectivamente, así lo había hecho. Galileo no fue rehabilitado, ni invalidada su condena; aunque gracias a la astucia de la Iglesia y a la falta de sentido crítico de la prensa occidental, en especial la del mundo católico, se nos hizo creer que así había ocurrido.
Todo lo que la Iglesia llegó a conceder en esta oportunidad fue un cualificado “reconocimiento formal de error”, consistente en declarar que los jueces de la Inquisición se equivocaron en 1623, al no haber sabido distinguir entre los dogmas de la fe y las afirmaciones de la cosmología geocéntrica (2). El comunicado nos informa que el monumento a Galileo será levantado cerca de la Casina de Pío IV, lugar donde se encuentra situado el Cuartel General de la “Academia Pontificia de las Ciencias”, en medio de los jardines vaticanos. Aparentemente se trataría de un proyecto impulsado por aquella institución, pero sin duda que con la anuencia del Papa Benedicto XVI. La frase siguiente también es engañosa, porque en realidad Galileo no fue nunca miembro de la “Academia Pontificia de las Ciencias”, sino de “La Accademia dei Lincei” (Academia de los Linces), fundada en 1603 por su amigo el Príncipe Federico Cesi (1585-1630). Al morir su fundador y patrono, la academia se disolverá. Más de dos siglos después (en 1847), Pío IX tomará el nombre de aquella, y aparecerá como refundándola bajo el nuevo nombre de “Academia Pontificia dei Nuovi Lincei”. Posteriormente, en 1936, ésta volverá a ser rebautizada por el Papa Pío XI, con la denominación actual de “Academia Pontificia de las Ciencias”.
En realidad la continuidad entre la academia científica creada por el Príncipe Cesi y estas últimas dos academias de clara inspiración católica es, por decir lo menos, sumamente discutible. Más aun cuando aquella academia se constituyó en oposición a la filosofía natural de Aristóteles y a la dogmática escolástica. Como lo indica el estudioso Antonio Beltrán Marí, la “Accademia dei Lincei” tuvo desde su fundación un carácter manifiestamente laico, y se creó como “una alternativa a la política cultural de los jesuitas, cuya normativa interna defendía explícitamente el criterio de autoridad y exigía fidelidad a la filosofía aristotélica“(3).
Pero al afirmar el comunicado que “La Academia Pontificia de las Ciencias” estaría “rindiendo homenaje a uno de sus miembros más prestigiosos”, esto es, a Galileo, se arroja un manto de confusión sobre las verdaderas relaciones entre el gran científico y la Iglesia católica en el siglo XVII, induciendo la idea de que éstas habrían sido fundamentalmente de armonía y no de conflicto. En realidad, de acuerdo con la Iglesia de hoy “el conflicto entre la ciencia y la fe fue un mito”, tal como lo declaró sin ruborizarse el propio cardenal Paul Poupard , en una entrevista que le concediera en 1993 al escritor norteamericano John Reston Jr.(4).
Por último, la frase final del comunicado oficial delata nítidamente la intención subyacente a todo este ejercicio de relaciones públicas: demostrar ante la faz del mundo que la Iglesia “no tiene nada en contra de la ciencia”. La pregunta que se plantea aquí por sí sola es obvia: ¿por qué la Iglesia católica quiere convencernos tan tardíamente de tal cosa?

Notas
1. Para el texto del comunicado oficial de la noticia , véase, en Internet, el Periódico electrónico Valores Religiosos, 12. 3. 2008.
2. Véase: Hermes H. Benítez, “El Mito de la rehabilitación de Galileo”, en “ENSAYOS SOBRE CIENCIA Y RELIGION. De Giordano Bruno a Charles Darwin”, Santiago, Bravo y Allende editores, 1999, pág. 102.
3. Antonio Beltrán Marí, “TALENTO Y PODER. Historia de las relaciones entre Galileo y la Iglesia católica”, Barcelona, Editorial Laetoli, 2006, pág. 137.
4. John Reston Jr., GALILEO. A LIFE, New York: HarperCollins Publishers, 1994, pág. 285
*El autor es escritor, profesor, Doctor en Filosofía y miembro fundador del Latin American Research Institute.