Sunday, January 27, 2008

"La Filosofía de la Emancipación"

Por Nieves y Miro Fuenzalida

"Inmersos en la Modernidad
y sus expresiones posteriores,
como Pos-Modernidad, Pos-
Colonialismo, Pos-Occidentalidad,
la voz de la crítica latinoamericana
surge como una dicotomía de expresión
colonial y occidental, porque en ella se
muestran como el discurso opresor pretende
ser el discurso oprimido"
Anabella Rodríguez
("El pensamiento, sus círculos
y la dialéctica latinoamericana")

En 1925 Mariategui se preguntó si realmente había pensadores hispano-americanos y, desde entonces, esta inquietud se ha venido planteando en diferentes formas. Según Mariategui todos los pensadores de nuestra América han sido educados en las escuelas europeas. El espíritu de la raza no se siente en sus trabajos. La producción intelectual del continente carece de características propias. No tiene un perfil original. El pensamiento hispano-americano es, generalmente, una rapsodia compuesta de motivos y elementos propios del pensamiento europeo. El peruano Augusto Salazar Bondy continua esta tradición critica. La Filosofía en el sub-continente fue originalmente un pensamiento impuesto por los conquistadores europeos de acuerdo a los intereses de la corona española y la iglesia católica. Ha sido un pensamiento de la clase alta o de una elite oligarca refinada y, en gran medida, reflejo de las diferentes influencias económicas y políticas de las metrópolis. Y el brasilero Afranio Coutiho afirma que una mentalidad colonial no es la mentalidad ideal para construir una Filosofía original. No es posible imaginar como podría haber una mentalidad diferente sin tener independencia económica de los poderes imperialistas. Por primera en la historia, con la existencia del tercer mundo, dice Bondy, el mundo del oprimido y sub-desarrollado se esta liberando a si mismo y, al mismo tiempo, liberando al opresor. Es por esto que, por primera vez, puede haber una Filosofía de la Liberación. En el caso concreto de la lucha de clases, grupos y naciones hay otro que es el dominador y que hay que remover de las estructuras de dominación. Hay que desmantelar la maquinaria del opresor. Y la Filosofía tiene que estar en esta lucha, porque si no lo esta se torna en un pensamiento abstracto con el cual, a pesar de que intentamos liberar a otros, como filósofos, ni siquiera nos liberamos a nosotros mismos.
Cuando a mediados de los 50 el etno- historiador Miguel León-Portilla publica "La Filosofía Nahualtl" desencadena un torrente de criticas por el inadecuado uso del termino Filosofía para designar algo que a los aztecas les había preocupado. La ausencia de un discurso filosófico en los aztecas significaba que su carencia los definía como bárbaros y sub-desarrollados. Pero también podía significar que esta diferencia no era una carencia, sino, la afirmación de que ellos tuvieron o hicieron algo diferente que los europeos no tuvieron. El problema que León-Portilla planteo es el de la diferencia colonial que atrapa a la Filosofía del otro en un callejón sin salida. O su Filosofía es tan similar a la Filosofía occidental que su falta de distinción no constituye ninguna contribución y toda diferencia desaparece. O, por el contrario, es tan diferente que sus credenciales para ser Filosofía genuina estarán siempre en duda. Demasiada similitud o demasiada diferencia. La diferencia colonial ha sido articulada desde los primeros diseños cristianos globales hasta la actual colonización global impulsada por la metafísica del mercado. La de-colonización intelectual y, en particular, la de-colonización de la Filosofía contiene el potencial de imaginar posibles futuros más allá de la alternativa ofrecida por un colonialismo global y la actual reproducción de la diferencia colonial basada en las finanzas, las migraciones y las comunicaciones masivas. La lógica de la exclusión ha borrado a la Filosofía latino-americana y sus filósofos al silenciar su producción y creatividad en las enciclopedias, diccionarios y textos que resumen o investigan la Filosofía mundial.
La afirmación de que la Filosofía latino-americana ha sido excluida del Canon occidental implica que esta existe, lo que nos obliga a preguntarnos… ¿Si es así, que es, entonces, lo que califica o no califica como Filosofía latino-americana?
Una primera aproximación seria la que considera el origen nativo como la condición necesaria y suficiente. Haber nacido en latino-América es lo que hace a una idea parte de la Filosofía del continente. El problema aquí es que hay muy pocas de las ideas que forman parte de la Filosofía latino-americana que se han originado en ella y las pocas que han surgido están mezcladas con otras que han surgido en otras partes. Si este fuera el criterio nos quedaríamos con bien poco o nada. Además. ¿Cómo delimitamos el problema del origen? ¿Una idea de un pensador latino-americano que vive en el extranjero es considerada latino-americana o no lo es? Otra forma diferente de considerar el problema es postular como posición necesaria que la Filosofía latino-Americana este compuesta por ideas originales. La dificultad con que aquí nos topamos es similar al problema del origen de las ideas. El número de ideas filosóficas originales en América Latina es extremadamente pequeño y, en realidad, seria absurdo de definir esta Filosofía de tal manera. No hay otra Filosofía étnica a la que se le imponga este requisito. El pensamiento siempre es producto de un sinnúmero de ideas provenientes de muy diferentes fuentes. Una forma de resolver estos callejones sin salida ha sido la de colocar como condición necesaria y suficiente el que las ideas que componen la Filosofía latino-americana sean productos de la cultura latino-americana. Pero ¿cómo establecemos una clara distinción entre cultura latino-Americana y otras culturas? . ¿O como encontramos las ideas filosóficas que tienen una conexión directa y demostrable con la cultura latino-americana? La primera pregunta es difícil de resolver ya que nadie ha podido establecer algo que pueda ser homogéneamente identificado como cultura latino-americana. Y la segunda pregunta plantea un problema serio porque la Filosofía aspira a verdades que trasciendan lo que es culturalmente específico. Los problemas a los cuales se dirige afectan a los seres humanos en general y no exclusivamente a miembros de ciertas culturas.
El problema con estas aproximaciones es que ellas incluyen un elemento esencialista, de que las ideas que constituyen la Filosofía latino-americana suponen satisfacer una o varias condiciones suficientes y necesarias, lo que reduciría él numero de ideas a considerar a una cantidad ridículamente insignificante. El requerimiento esencialista indica que el concepto de Filosofía latino-americana no es bien entendido. Las proposiciones más recientes (Filosofía de la Liberación, Pos-Colonialismo) proclaman que lo que es peculiar a la Filosofía latino-americana es la experiencia de la colonialidad o marginalidad. Pero América-Latina no es la única parte del mundo que ha sufrido la experiencia del colonialismo, lo que hace difícil transformarla en la característica de la Filosofía latino-americana como tal y que la separa de toda otra tradición filosófica. Incluso, si aceptamos esta noción solo nos ayudaría a separarla de la Filosofía europea, pero no de la Filosofía de otras partes que han sufrido la explotación colonial. Igualmente, tópicos particulares tampoco pueden aducirse como condiciones suficientes y necesarias. Los textos más comunes considerados parte de la Filosofía latino-americana muestran una extraordinaria variedad de temas filosóficos discutidos también fuera del continente y vise-versa. Es cierto que ha habido cierta predilección, en algunos momentos o periodos, por ciertos problemas particulares, pero ello no es suficiente para establecer la identidad de la Filosofía latino-americana. La falta de unidad y perspectiva limita el intento de establecer una cierta orientación cultural como necesaria y suficiente. Y por ultimo. ¿es posible considerar la herencia genética o racial como factor distintivo, como algunos han propuesto? Pensar en ello seria demasiado absurdo para considerarla. La composición de nuestros países se caracteriza por una multiplicidad y variedad extraordinaria lo que hace imposible postular la raza como característica identificatoria del pensamiento filosófico.
Al parecer, cuando hablamos de Filosofía latinoamericana nos encontramos con una categoría que no tiene límites estrictos y lo que incluye no tiene parámetros definitivos ¿Significa esto que la noción de Filosofía latinoamericana es incoherente? Lo seria solo si aceptamos el punto de vista de conceptos esenciales, de condiciones suficientes y necesarias. El considerar que exista o no una Filosofía latino-americana depende de los criterios que se usen y la ideología juega un papel importante como, también, el nacionalismo, las estructuras de poder y los intereses económicos. Pero, aparte de todo ello, hay una realidad que siempre existe...los textos con sus relaciones múltiples y complejas con el contexto. Estos son entidades históricas inmersas en una variedad de relaciones que hacen posible clasificarlas de diferentes formas. El concepto de Filosofía latino-americana debe reflejar esta realidad y permitir flexibilidad en su identidad. Las condiciones que originan esta identidad son ellas mismas históricas y sujetas a cambio y dependen, en parte, de la perspectiva que se use para establecerlas. Cuando hablamos de Filosofía latino-americana siempre lo hacemos desde una cierta perspectiva y es importante estar consciente de ella para evitar controversias inútiles.
¿Hay alguna diferencia entre Filosofía europea y Filosofía euro-céntrica? ¿Puede un filosofo que se mueve dentro de la tradición occidental ser, al mismo tiempo, un critico del Euro centrismo, de la presunción de que el pensamiento y los valores europeos (cualquiera sea la forma en que los definamos) contienen la esencia del pensamiento civilizado y racional? Que las naciones europeas han ocupado una posición de poder con el que han dominado el pensamiento y los proyectos culturales a través del mundo es un hecho histórico. Esta concentración de poder ha violado, en la persecución de agendas políticas, los derechos de otros o han desechado las experiencias y contribuciones de los menos poderosos, lo que niega su pretensión de universalidad. El que la Filosofía occidental sea euro-céntrica es un argumento que difícilmente puede desecharse. Se podría decir que hay una diferencia entre leer textos de una cultura dominante y promover la dominación de esa cultura sobre otra. No porque alguien, por ejemplo, se especialice en Foucault o Deleuze lo hace cómplice de la hegemonía occidental euro-céntrica. Incluso, se puede argumentar en favor de la búsqueda del conocimiento por si mismo y la importancia de comprometerse con ciertos textos, a pesar de su problemática cultural o política, ya que al perseguir un interés cognitivo desprendemos un pedazo de conocimiento de la historia intelectual de los pueblos del mundo. Y sin embargo, a pesar de que estas distinciones son validas, por si mismas no son suficientes para garantizar que su practica este libre de los efectos euro-céntricos… ¿como podemos estar seguros que la enseñanza de Nietzsche o Derrida no nos hace, en realidad, cómplices de una dominación ideológica foránea? Una mejor línea de aproximación es la de comprometerse con una lectura critica de la historia, y de los textos en general, con el objeto de ganar cierta libertad de las múltiples opresiones. Esta perspectiva requiere de un proyecto ético suficientemente amplio que incluya los ideales de la igualdad de sexos, oportunidades económicas para los explotados y la conservación de los sistemas ecológicos.
Las categorías del pensamiento occidental, incluyendo el Post-Modernismo, han surgido de Europa y no del sub-continente latino-americano. La chilena Nelly Richard (" La problemática de la transferencia teorético cultural de América Latina", The South Atlantic Quarterly, 1993) plantea la pregunta ¿cómo podemos hacer uso de una conceptualización teorética internacional, sabiendo que forman parte de un sistema central normativo estándar, sin caer en la gramática de su autoridad? Y responde…si nos apropiamos del lenguaje post-modernista y reclamamos el espacio reservado para las re-significaciones de las operaciones locales podemos usarlo para nuestra ventaja a través de estrategias discursivas contra-miméticas. A la normatividad hegemónica no se responde con una normatividad periférica, si no que desviando la lectura dominante hacia descripciones que se ubiquen mas allá de su control. Es en esta forma como los productos culturales latino-americanos (Post-Modernistas, por ejemplo) pueden mantener su relación con el "origen" en la forma de un continuo cuestionamiento. La pretensión no es la de representar la universalidad u originalidad, ni tampoco ser el sitio desde donde estos pueden ser descubiertos. Es solo que al actuar la mascarada de lo original continuamente subvertimos sus signos y símbolos de poder.

Nota: Nieves y Miro Fuenzalida son escritores y docentes chilenos residentes en Ottawa.

Elecciones a la Cubana

Por Manuel E. Yepe

Cuando triunfó la revolución cubana en enero de 1959, había en las masas identificadas con la revolución victoriosa una clara conciencia, prácticamente unánime, acerca de las cosas que habría que demoler. Entre ellas, el sistema electoral de representación, al que se le identificaba como propiciador y parte de la corrupción política y de la tiranía a que condujo.
El que teníamos era una copia bufa del estadounidense, que nos fuera legado por la ocupación que sufrió la isla de 1898 a 1902, practicado con leves ajustes y modificaciones durante toda la etapa neocolonial que duró hasta 1958.
Las elecciones, "esencia de la democracia", eran estructuradas de manera tal que resultaran favorecidos aquellos candidatos que movilizaran mayores recursos económicos para su campaña, lo que garantizaba que fueran sus compromisos con los sectores más acaudalados los que determinaran al ganador.
En períodos de normalidad, la ciudadanía disfrutaba cada cuatro años del derecho a escoger a la máxima autoridad de la nación entre candidatos propuestos por partidos políticos que aseguraban el ejercicio real del poder a una oligarquía que no se sometía a elecciones de tipo alguno, económicamente dependiente del vecino norteño. Un panorama similar al resto del continente.
Cuando las condiciones lo permitían, podían participar en los comicios fuerzas discrepantes que no significaran un peligro real para el control de la situación y, si se apreciaba una amenaza grave, se recurría al golpe de estado por parte de una oficialidad de las fuerzas armadas cuya fidelidad a los intereses de Washington estaba garantizada. Los golpistas habrían de ejercer el poder hasta que se pudiera regresar a la "democracia representativa".
Las campañas electorales de los partidos políticos integrados en el sistema costaban muchos millones de dólares, casi todos aportados por los oligarcas y por grupos económicos que se disputaban mejores posiciones para incrementar sus ganancias, apoyando a uno, algunos o todos los aspirantes para garantizarse compromisos con los triunfadores y una mayor influencia en las decisiones del gobierno, dentro de la continuidad del régimen.
Se llenaban de pasquines las fachadas, postes, puentes, tendidos eléctricos y telefónicos de todo el país, al igual que de anuncios electorales las vallas, la prensa, la radio y la televisión.
Estos enormes gastos, tan desproporcionados respecto a la miseria que se observaba en la mayoría de la población, eran posteriormente retribuidos por los políticos a sus magnánimos contribuyentes mediante favores salidos de la corrupción más impúdica.
Durante los primeros 15 años de revolución en el poder, la consigna de "elecciones, ¿para qué?", que surgió de una reflexión del líder de la revolución, Fidel Castro, expresó el sentimiento popular favorable al reconocimiento de la revolución como fuente de derecho y partidario del ejercicio de la democracia de manera directa.
Con la nueva institucionalidad que tomó forma en 1976, se puso en práctica un nuevo sistema electoral plasmado en la Constitución discutida masivamente y aprobada en referéndum por más del 97% del electorado nacional en ese año.
Así como la Constitución pretendía reflejar los grandes cambios ocurridos desde el triun­fo de la revolución que abrieron cauces para la participación del pueblo en la efectiva conducción de la sociedad, el nuevo sistema electoral quiso incorporar formas de democracia directa al carác­ter representativo que debía establecerse para la delegación de una parte de sus potestades que hace el ciudadano a favor de sus elegidos.
Por eso, el sistema promueve una activa participación popular que se manifiesta en la facultad ciudadana de escoger, postular, elegir, controlar y revocar a sus representantes.

Los ciudadanos eligen en reuniones públicas de las diversas zonas vecinales que componen cada circunscripción electoral, los candidatos a delegados o delegadas a las asambleas municipales del Poder Popular—dos como mínimo y hasta ocho. Posteriormente los eligen, entre todos los propuestos, mediante voto directo, secreto y voluntario. Para ser elegido hay que recibir más del 50% de los votos válidos.
Son las Asambleas Municipales, integradas totalmente por delegados directamente electos en la base, las que acuerdan las candidaturas de delegados a las Asambleas Provinciales y de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular que serán votadas por la población, también de manera directa, secreta y voluntaria.
Las comisiones de candidaturas, integradas a nivel nacional, pro­vincial y municipal, por representantes designados por las organizaciones sociales, tienen la función de elaborar y presentar los proyectos de candidaturas para delegados a las asambleas pro­vinciales y de diputados a la Asamblea Nacional.
En todos los casos están presididas por el representante de la Central de Trabaja­dores de Cuba.
Esas candidaturas deben estar integradas, en un 50%, por delegados de la base y el resto seleccionados de entre las propuestas de personalidades destacadas formuladas por las organizaciones sociales –obreras, campesinas, femeninas, estudiantiles, de vecinos- y otras del país o la provincia, según el caso.
Otra singularidad del sistema político cubano es que ningún representante, diputado o delegado de cualquier nivel, recibe remuneración alguna —salario, dieta o cualquier otra prestación o beneficio— por el desempeño de la labor para la que fue elegido.
También se distingue el sistema electoral cubano por el hecho de que no participa partido electoral alguno. El Partido Comunista de Cuba no es un Partido electoral, sino la continuidad histórica del Partido revolucionario que José Martí organizó para promover la unidad de los cubanos para alcanzar la independencia de España y evitar la absorción de Cuba por Estados Unidos de la manera que lo lograron con Puerto Rico.
En Cuba, no se admiten campañas electorales. La comisión electoral de cada circunscripción lleva a cabo la divulgación sobre los candidatos en pie de igualdad y éstos no pueden realizar por su cuenta actividad de propaganda a favor de su candidatura.
Los candidatos a diputados y a delegados a las asambleas provinciales realizan reuniones y encuentros con los electores de su distrito pero lo hacen juntos, excluyendo toda forma de promoción individual.
El voto es enteramente voluntario, pero se estimula y promueve la mayor concurrencia posible a las urnas, lo que ya ha hecho tradición una participación masiva inimaginable en países que sufren grave abstencionismo crónico.
La Ley Electoral vigente establece dos tipos de procesos electo­rales: Las elecciones generales, cada cinco años, para elegir a los diputados a la Asamblea Nacional y a los delegados a las asambleas provinciales y las elecciones parciales, que se llevan a cabo cada dos años y medio para elegir a los delegados a las asambleas municipales.
Es la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano supremo del poder del Estado y único órgano con potestad cons­tituyente y legislativa en la República, la que elige, primero, a su presidente, su vicepresidente y su secretario, y luego al Consejo de Estado —su órgano permanente de 31 miembros— a su Presidente, al Primer Vice­presidente, cinco Vicepresidentes, al Secretario y al resto de los miembros. Desde 1976, la Asamblea Nacional del Poder Popular ha electo en seis ocasiones consecutivas al Dr. Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y al General Raúl Castro Ruz, Primer Vicepresidente.
El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional que la encarna entre uno y otro período de sesiones, tiene carácter colegiado y ostenta la suprema representación del Estado cubano.
Tan insostenible resulta ya la dominación semicolonial de los Estados Unidos en América Latina que ni siquiera por medio del clásico sistema electoral diseñado para perpetuar la permanencia del poder en manos oligárquicas, han podido evitar que los pueblos impongan su unidad como arma para llevar al poder a sus líderes en los últimos tres lustros.
El sistema electoral cubano, siempre en proceso de cambios, desarrollo y perfeccionamiento, no puede considerarse alternativa acabada al modelo que Estados Unidos considera único aceptable, sencillamente porque aquel responde a un orden capitalista basado en la competencia y este, socialista, está afirmado en la solidaridad humana.
Pero otros pueblos hallarán también su camino. Nota: El autor es abogado, economista y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de la Habana.

Saturday, January 19, 2008

Homenaje a Patricia Verdugo

Por Roberto Santander

La Comunidad Chilena de Regina lamenta el fallecimiento de la Periodista Patricia Verdugo, acaecido el 13 de Enero del 2008, después de una larga lucha contra un cáncer de vesícula.
Patricia estuvo en Canadá en Septiembre del 2003, con motivo de la conmemoración de los 30 años del sangriento golpe militar y la muerte del Presidente Salvador Allende. En la ciudad de Regina tuvo encuentros con las comunidades chilena y Latinoamericana y con estudiantes y académicos de la Universidad de Regina, donde presentó su libro "Allende, Como la Casa Blanca Provocó su Muerte".
Los que tuvimos la oportunidad de compartir con ella, encontramos a una mujer con una inmensa fortaleza, una gran dignidad y una tremenda alegría de vivir y luchar por recuperar la memoria histórica y volver a hacer de Chile un país solidario y lleno de justicia.
Incuestionablemente Patricia se ha ganado un lugar en la historia de Chile. Desde aquí hacemos llegar nuestras condolencias a la familia.

Para Patricia Verdugo
Patricia, tu que luchaste por rescatar la dignidad de Chile,
por recuperar la memoria obstruida, eliminar el shock del miedo,
enfrentaste al dictador y los asesinos,
mirándolos a sus propios ojos.
Ellos vacilaban y vociferaban sus mentiras,
y tú, con tu paciencia indagadora,
lograste llegar al fondo de muchas verdades,
para que Chile y el mundo conocieran y supieran
como nos gobernaron, con la impudicia de la maldad.
Lograste que el Pueblo Real te creyera, y tu creíste en Él,
ese Soberano que algún día triunfara verdaderamente,
y estará al frente de los cambios que la sociedad necesita,
con la solidaridad y la historia que jamás debemos olvidar.
Patricia, estarás en el podio de los que viven eternamente,
junto a Salvador, Pepone, Augusto Olivares,
y los miles que entregaron sus vidas sin mezquindades.

Nota:
El autor es miembro de la Comunidad Chilena de Regina, Saskatchewan, Canada.

Sunday, January 6, 2008

Hambre y Desamparo en el Imperio

Por Manuel E. Yepe*
Una investigación reciente indica que el número de personas hambrientas y sin techo en algunas de las mayores ciudades de los Estados Unidos creció una vez más en 2007.
El informe dado a conocer a fines de diciembre de ese año, aunque superficial y maquillado, es de los que no disfrutan de amplia divulgación en la gran prensa corporativa del país, no obstante haber sido patrocinado el estudio por los alcaldes de 23 importantes urbes que realizan este tipo de encuesta desde hace más de 25 años.
Este estudio fue concebido originalmente por un grupo de alcaldes afiliados al partido demócrata en las condiciones del duro golpe propinado a las poblaciones urbanas del país por los recortes presupuestarios federales a los programas sociales dispuestos por el gobierno del presidente Ronald Reagan a inicios de la década de de los años 80 del pasado siglo.
El incesante crecimiento de la demanda de ayuda alimentaria de emergencia y de albergue para personas sin techo durante las administraciones de Reagan, Bush, Clinton y Bush hijo, constituye un verdadero testimonio del deterioro creciente que caracteriza al panorama social estadounidense a lo largo del ascenso y reinado de la orientación neoconservadora en este período, sin excluir los ocho años de la administración demócrata de Clinton.
Los alcaldes patrocinantes integran la nombrada Conferencia de los alcaldes de EEUU para tratar el hambre y los sin casa (US Conference of Mayors’ Task Force on Hunger and Homelessness). La encuesta y el informe están referidos al período de un año que culminó el 30 de octubre de 2007.
El número de las solicitudes de asistencia alimentaria de emergencia creció en 4 de cada 5 ciudades estadounidenses. En 15 ciudades que aportaron datos cuantitativos, la media de incremento alcanzó un 10 por ciento y en algunas ciudades fue mucho mayor.
En Detroit, las solicitudes de ayuda alimentaria de emergencia se incrementaron un 35% en el período de doce meses concluido en octubre de 2007. En esta ciudad y en algunas otras grandes urbes industriales se reportó un incremento en el número de trabajadores (con empleo) que solicitan ayuda alimentaria.
Trece de las 19 ciudades encuestadas reportaron que no estaban en condiciones de aportar la alimentación de emergencia demandada.
Los Ángeles fue una de las ciudades que reportó dificultades para hacer frente a las crecientes necesidades.Según el Banco Regional de la Alimentación de esa ciudad (FOODBANK), más del 30% de sus despensas han tenido que rechazar clientes… y las que no lo han hecho están entregando raciones con menos alimentos.
En 2002, el número de productos diferentes que distribuía el Departamento de Agricultura (USDA) a través de las despensas regionales fluctuaba entre ocho y diez, en tanto que en el 2007 se ha distribuido un promedio de tres productos.
Las despensas han sido obligadas a servir a más clientes con los mismos recursos que recibían hace seis años y, según el informe, el 21% de la demanda total no ha podido ser satisfecha.
El 15% de las familias con hijos ve rechazadas sus solicitudes de asistencia. Nueve de cada diez ciudades en la muestra teme que la demanda de ayuda para alimentación crecerá aún más en 2008.
Dirigentes de las administraciones urbanas manifestaron que los factores que exacerbaron el hambre fueron la crisis hipotecaria, los elevados precios de la comida y la gasolina, y la escasez de viviendas asequibles. También influyeron como problemas graves la reducción de beneficios sociales tales como la asistencia pública y la erosión del valor de los cupones para alimentos. Los motivos más señaladas para el rechazo de solicitudes fueron la disminución de las donaciones de alimentos y el financiamiento insuficiente.
Según las autoridades superiores de las ciudades que contribuyeron al estudio, factores económicos como el desempleo y la pobreza, junto a los elevados costos de la vivienda y de la asistencia médica, constituyeron las causas principales de la cronicidad del hambre. Se citaron también, aunque menos, el abuso del consumo de drogas y las enfermedades mentales.
En 20 de las 23 ciudades bajo estudio, 183,183 ciudadanos han estado en refugios de emergencia o en albergues transitorios en el curso del año objeto del análisis. La permanencia promedio en ellos fue de seis meses para familias y cinco meses para individuos.
Aunque se constató que en el año 2007 se han agregado miles de camas para alojar personas sin casa en las ciudades incluidas en la muestra, la mitad de ellas reportaron que se habían visto obligadas a rechazar a personas necesitadas, en algún momento o durante todo el período. La ciudad de Phoenix, por ejemplo, tiene cada noche de cualquier día del año entre 7 mil y 10 mil personas sin casa, y tiene que rechazar otras 3,000 por falta de camas.
Se aprecia una gran diferencia entre las ciudades participantes en la muestra. Por ejemplo, Santa Mónica, una ciudad de 83,000 habitantes en el estado de California con un ingreso per cápita de $58,000 anuales reporta 728 individuos y 142 familias con niños albergados por carecer de domicilio en 2007. Sin embargo, Filadelfia, con una población de un millón 400 mil habitantes y una tasa de pobreza del 23 %, reporta 8,103 individuos y 3,300 familias con niños en esta categoría.
Estos datos incluyen solo a las personas que reciben albergue y por tanto no registran a los que permanecen en las calles. De ahí que Miami, registre 735 familias y solo 365 individuos albergados cada noche, en tanto que Des Moines, una ciudad con la mitad de la población de Miami, reporta 3,632 familias y 2,436 individuos sin casa albergados en 2007.
El informe incluye una sección titulada “Limitaciones de este Estudio” que parece encaminada a justificar los aspectos más alarmantes constatados y contemporizar con las críticas de la derecha que, en años previos, ha impugnado estos análisis alegando que no son representativos de toda la sociedad estadounidense y que sobreestiman la extensión de la pobreza y del malestar entre las personas humildes en la superpotencia.
Es significativo que no se incluyan en el estudio -ni siquiera se mencionan- los datos de Nueva Orleáns, ciudad que fuera azotada por el ciclón Katrina en el año 2005 con enormes afectaciones a los sectores más humildes que, lejos de ser reparadas, han servido para agudizar las inequidades sociales en aquella urbe.

Nota: El autor es abogado, economista y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de la Habana.

Wednesday, November 14, 2007

Latinos en Alberta

Los latinoamericanos son una comunidad emergente, que esta creciendo rápidamente. Según Statistics Canada los latinos han crecido, en los últimos años, a un ritmo de un 32 por ciento; comparado con un 4 por ciento de crecimiento general de la población canadiense. En efecto, los latinos constituyen el quinto grupo étnico, no europeo, más grande después de los asiáticos, caribeños, árabes y africanos. Más de 250 mil latinos viven en Canadá y se encuentran concentrados geográficamente en cuatro provincias; y distribuidos, de acuerdo al Censo de 2001, un 47% en Ontario, un 27% en Québec, un 13% en British Columbia y un 9% en Alberta. Más de 22 mil canadienses de origen latinoamericano viven y trabajan en la provincia de Alberta.
Teniendo en consideración estos datos demográficos, el Latin American Research Institute (LARI) tomó la iniciativa de convocar y auspiciar la realización de un grupo focal de discusión destinado a examinar e investigar la realidad de las diversas comunidades latinoamericanas que residen en Alberta. Esta primera experiencia de trabajo se realizó el 28 de octubre del 2007, en la ciudad de Edmonton, y contó con la participación de varios representantes de las comunidades salvadoreña, peruana y chilena. Los participantes respondieron y expresaron sus opiniones en torno a cinco preguntas específicas, previamente informadas a cada uno de ellos, y al término de las cuales se dio curso a una breve discusión e intercambio de ideas. Fruto del debate surgieron valiosas e interesantes ideas, proposiciones y opiniones, las cuales han sido sintetizadas en las conclusiones del evento.
La intención y propósito del Latin American Research Institute, es que las conclusiones, que se publican y ponen en tus manos, sirvan para continuar la discusión y generar nuevas iniciativas, destinadas a romper la apatía e inmovilismo existentes en las comunidades latinoamericanas y para ponerlas en movimiento en la perspectiva de fortalecer su identidad, su presencia y participación en la sociedad canadiense.

Conclusiones

1. ¿Cómo ves, en general, la situación de los latinos en Edmonton y Alberta?

  • Las diversas comunidades han hecho cosas, pero no existe un quehacer visible como latinoamericanos en la sociedad canadiense. Poco saben los canadienses de los latinos, excepto que nos gusta la música, la cumbia y la salsa.
  • Los latinos no tienen presencia política, no tienen representantes en esferas del gobierno federal, provincial o municipal, como otras comunidades étnicas.
  • Para tener presencia política, para que los latinos sean escuchados, necesitan hablar con una sola voz, se requiere una instancia representativa de todos los latinos, una coalición de comunidades latinoamericanas.
  • Los latinos no participan en la vida política, no votan en las elecciones de este país que se efectúan periódicamente.
  • Se comprueba que los latinos no tienen presencia propia y tampoco participan en las organizaciones canadienses, tales como los partidos políticas y organizaciones sociales.
  • Se observa que los latinos, en general, han progresado y avanzado; algunos han sabido superar las dificultades y problemas.
  • Los latinos son una comunidad emergente que esta creciendo en este instante como consecuencia del arribo de nuevos emigrantes especialmente colombianos, por la situación política de ese país y los desplazamientos que provoca la guerra.
  • El auge económico que vive la provincia de Alberta y la carencia de mano de obra que afecta a la economía, han impulsado al gobierno a incentivar la inmigración de trabajadores temporales tales como los mexicanos y otros.
  • Las características políticas, sociales y culturales de la emigración latina a este país influyen en el desarrollo de nuestras comunidades.
  • Los refugiados políticos latinos que llegaron inicialmente a este país y que sufrieron traumas producto de la tortura o situaciones de guerra, no recibieron atención psicológica profesional adecuada, lo cual afecto el proceso de integración a la sociedad canadiense.
  • Las difíciles condiciones económicas, sociales, de idioma etc. que enfrentan las primeras generaciones cuando llegan a este país, impiden desarrollar trabajos con los jóvenes para mantenerlos conectados con sus raíces culturales y para fortalecer sus vínculos de identidad.
  • Se observa la existencia de problemas de división, afanes de poder, individualismo, egoísmo e incluso discriminación entre los mismo latinos, aparte de la discriminación que proviene de los canadienses.
  • Se percibe, entre los jóvenes latinos, una carencia de identidad que lo haga sentirse orgullosos de ser latinos.
  • Se constata la necesidad de crear instancias sociales o culturales donde los jóvenes latinos puedan participar y sentirse a gusto, donde puedan tener contacto con su cultura y practicar el idioma español.

2. ¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas y necesidades más importantes que enfrentan los latinos de Edmonton y Alberta?

  • No existe ningún antecedente histórico de lo que han realizado los latinos en este país y de su contribución a la sociedad canadiense.
  • Los latinos no tienen presencia política y carecen de una organización única representativa que les permita hablar con una sola voz ante las instancias de gobierno.
  • Es necesario que alguien convoque para discutir sobre la unidad y la posibilidad de crear una gran presencia de los latinoamericanos.
  • Las comunidades latinas no tienen representantes en las instancias de gobierno, pero es posible que algún joven latino pueda, algún día, representar los intereses de nuestra comunidad en las esferas del gobierno federal o provincial.
  • Es urgente trabajar para y con las nuevas generaciones para construir una conexión de identidad con nuestras raíces.
  • La comunidad latina esta creciendo rápidamente y existen problemas para acceder a los servicios públicos, tales como salud. Los emigrantes que vienen llegando requieren, a veces con urgencia de atención de salud y no hay suficientes doctores de habla hispana.
  • Se constata una carencia de traductores para las familias que vienen llegando y que tienen necesidad de comunicarse.
  • No existen organizaciones que ofrezcan servicios específicos, en su idioma, a los jóvenes latinos que recién vienen llegando a este país y que los ayuden a mantener su identidad.
  • Se constata que hay una generación de latinos que envejece y, por lo tanto, se hace necesario pensar en la construcción de una casa para los ancianos.
  • Se comprueba la existencia de problemas de antagonismos ideológicos, de derechas e izquierdas, que dificultan el trabajo entre los latinos y que necesario dejar a un lado para salir adelante.
  • La unidad de los latinoamericanos no es algo fácil, hay innumerables obstáculos que superar para alcanzarla.
  • Es imperativo tomar conciencia de la realidad de las comunidades latinoamericanas, de los problemas, de las dificultades y aspectos negativos que existen en todas las comunidades. Es un primer e indispensable paso, si se quiere construir algo nuevo.
  • Las primeras generaciones, los adultos que no han sido capaces de hacer algo, tienen un compromiso con las nuevas generaciones, con los mas jóvenes y consiste en hacer un esfuerzo para contribuir a que ellos, con menos trabas, puedan construir la unidad de los latinos.
  • Existen estudios acerca de la experiencia y problemas que han enfrentado otras comunidades que nos pueden servir para resolver nuestros propios dificultades. Se podría utilizar la ayuda profesional de sociólogos u otros expertos.
  • La presencia política y representación política en las estructuras de gobierno en este país son dos cosas distintas. La primera se puede alcanzar a corto plazo, la segunda es un objetivo a largo plazo, tal vez, una tarea para las nuevas generaciones. Y es ahí, donde se hace más necesario el trabajo con los jóvenes latinos para ir construyendo desde ya las conexiones con ellos, de modo que puedan representar genuinamente las aspiraciones y necesidades de la comunidad latina.
  • Las iglesias, en cierta medida, han obstaculizado y han hecho más difícil la unidad de las comunidades latinas.

3. ¿Que te parece la idea de realizar una conferencia provincial para examinar la realidad de las comunidades latinas de Alberta? ¿Que otro objetivo debería tener una conferencia provincial y que temas incluirías en su agenda?

  • Una conferencia para que sea exitosa, debe tener un carácter amplio y debería incluir a todos los latinoamericanos, sin exclusiones políticas ni ideológicas.
  • La idea de realizar una conferencia es positiva, siempre que permita encontrar puntos de vista comunes para impulsar trabajos conjuntos y al mismo tiempo para ir desarrollando una nueva identidad, que podría denominarse latino-canadiense. Y que en el proceso de integración, preserve lo mejor de nuestra cultura e incorpore lo mejor de los valores de la sociedad canadiense en que vivimos.
  • La conferencia podría ser una de las herramientas que permita descubrir lo que nos une y poder elaborar planes y proyectos comunes.
  • La conferencia debería estar enfocada, fundamentalmente, a analizar las necesidades y problemas, que son los mismos, que enfrentan las distintas comunidades latinoamericanas; siendo uno de ellos la falta de presencia política y carencia de poder de negociación, porque para los distintos niveles de gobierno la situación, en ultimo término, se reduce a un problema de votos. Cuantos votos ponen los latinos en la mesa.
  • Para la realización de una conferencia se pueden utilizar algunos recursos existentes, tanto en el ámbito provincial como municipal.
  • Como parte de la convocatoria y en el proceso de discusión camino a una conferencia provincial, las diversas comunidades latinoamericanas con presencia en distintos lugares geográficos de la provincia de Alberta deberían realizar asambleas, talleres o grupos de trabajo para discutir el temario, acordar las ponencias y elegir los delegados a la conferencia.
  • La conferencia provincial debería tener también como objetivo la conformación de una instancia provincial, elegida democráticamente, y que sea representativa de todos los latinos residentes en Alberta.

4. ¿ Si estas de acuerdo con la idea de una conferencia, de que manera te gustaría contribuir para asegurar su éxito?

  • Los asistentes expresaron su compromiso personal, en primer lugar, de participación en los trabajos preparatorios y en la realización posterior de una conferencia provincial.
  • Cada persona en su propia comunidad o medio en cual se desenvuelve y de acuerdo a sus capacidades, contribuiría a la realización de la conferencia provincial.
  • Se sugiere el método uno a uno, de conversación y convencimiento individual, como herramienta más efectiva para trabajar la conferencia.

Tuesday, September 18, 2007

"Un Postmodernismo Latinoamericano"

Nieves y Miro Fuenzalida*


“Un albañil cae de un techo

muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo,
la metáfora?” (Cesar Vallejo).

Visto solamente a partir del contraste, tan ricamente expresado por Vallejos, entre extravagancia teorética o estética y una concreta instancia de dolor humano, el postmodernismo latinoamericano aparece como un esquema interpretativo éticamente deficiente. A la luz de las desigualdades y miserias sufridas por el continente los refinamientos postmodernos son irrelevantes y, para muchos, su retórica ha sido hoy día capitalizada beneficiosamente por el “neo-liberalismo” para renovar su proyecto de hegemonía cultural, económica y política.

Para él filosofo argentino Arturo Annes Roig el postmodernismo es un discurso alienante porque invalida los mejores logros del pensamiento latinoamericano. Proclamar que la modernidad ha sido agotada significa sacrificar un arma poderosa que ha sido usada por todas las tendencias liberadoras en América Latina en sus narrativas críticas. La modernidad, si es cierto que contiene violencia, irracionalidad y opresión colonial, también abre la función crítica del pensamiento. La Filosofía de la sospecha (Nietzsche, Marx, Freud) nos revela que detrás de nuestra inmediata comprensión de un texto yace escondido otro nivel de significación cuya interpretación necesita ser medida por el criticismo. Es esta idea del desenmascaramiento lo que le da significado a la Filosofía latinoamericana que ha estado interesada en apuntar a los mecanismos ideológicos del "discurso opresivo". Renunciar a la Filosofía de la sospecha es renunciar a la denuncia y caer en la trampa del discurso justificante del poder hegemónico mundial. La orfandad epistemológica del postmodernismo desacredita toda utopía y su nihilismo significa renunciar a la participación en favor del "laissez faire" económico. Para Adolfo Sánchez Vázquez el pensamiento postmodernista se desprende de la noción misma de fundamento lo que inevitablemente lleva al fracaso de cualquier intento que le de legitimidad a un proyecto de transformación social. Al negar el potencial emancipador del modernismo descalifica la acción política y desplaza la atención hacia la esfera contemplativa de la estética. El anuncio de la "muerte del sujeto" y el "fin de la historia" libera al artista de la responsabilidad de la protesta dada a ellos por la estética moderna. La reivindicación de la fragmentación y eclecticismo elimina cualquier tipo de resistencia política

El filosofo cubano Pablo Guadarrama, a su vez, expresa que no tiene sentido hablar de la entrada latinoamericana a la postmodernidad mientras no completemos su proceso.La idea Habermasiana de la modernidad considerada como un proyecto incompleto encuentra simpatizantes en Latinoamérica y la demanda de ser postmodernista aparece como una exigencia vacía frente a la fragilidad de los paradigmas de la igualdad, fraternidad, secularización, humanismo y racionalismo.

¿Podemos mirar el postmodernismo solamente como una trampa ideológica en la que algunos intelectuales han caído al insistir en interpretar la realidad del subcontinente usando modelos ideológicos originados en otros lugares? Santiago Casto-Gómez intenta responder a esta cuestión afirmando que lo que hoy es difícil de negar es el hecho de que la llamada postmodernidad no es un fenómeno puramente ideológico o una conspiración conceptual elaborada por intelectuales nihilistas euro-norteamericanos. Con lo que nos encontramos, más bien, es con un cambio de sensibilidad al nivel de la vida mundial y su presencia la encontramos en toda la civilización occidental, incluyendo Latino América.

El acuerdo tácito de los actores que rechazan la participación en la discusión postmodernista se basa en la creencia de que entrar en ese debate es responder al extranjerismo de elites alienadas que tratan de seguir cualquier discusión internacional que este de moda y que todo ello es solo la expresión ideológica del capitalismo tardío en su fase de expansión global. La presuposición básica en esta argumentación es la de que la desigualdad económica entre la sociedad pos-industrial y la sociedad latinoamericana hace imposible, o a lo menos cuestionable, la transferencia de los contenidos críticos teóricos del postmodernismo de una a otra. Para Nelly Richard, filósofa chilena, este argumento permanece atrapado en las estructuras el pensamiento iluminista, en donde los procesos culturales se conciben subordinados a desarrollos socio políticos. Pero, si usamos las estructuras de análisis de acuerdo a la idea de que las esferas de la cultura y la sociedad se relacionan asimétricamente en un imbalance y contradicción dialéctica nunca resuelto, entonces, los requerimientos estructurales de las sociedades del primer mundo no tendrían que ser reproducidos en Latino América para encontrar en esta inscripciones culturales postmodernistas. Estas manifestaciones culturales han surgido en el subcontinente por diferentes razones y circunstancias a las observadas en las sociedades euro-norteamericanas y, principalmente, son el resultado de una diferente forma de experimentar el modernismo. No es una cuestión de imitar o transcribir un debate sobre la crisis de la modernidad en el mundo europeo, sino, de pensar acerca de la forma en que Latino América ha experimentado esa modernidad y su crisis, viviéndola en una forma distinta. La desconfianza de algunos intelectuales latinoamericanos hacia el debate postmodernista puede, en parte, explicarse doblemente por el trauma de la colonización que lleva a muchos de ellos a mirar con reticencia a todo lo que viene de “afuera” marcando una clara línea divisoria entre lo que es importado y lo que es nuestro, lo que es extranjero y lo que es nacional y al criticismo implícito en el discurso postmodernista de los ideales heroicos de la generación latinoamericana que proclama la fe en la revolución y el “hombre nuevo”. Debido a esto, en lugar de aprovechar la critica postmodernista de los sistemas dominantes de la modernidad reorientando su significado desde una perspectiva latino americana, un buen número de intelectuales considera esta crítica como una nueva ideología imperialista.

Quienes han respondido al debate postmodernista en Latino América se han centrado, principalmente, en el análisis e investigación de la ambigüedad con que el sub-continente ha vivido el modernismo. El argentino García Delgado se enfoca en la transición que Latino América ha venido experimentando, de una “cultura holistica” basada en la pertenencia y solidaridad de clase a una cultura “neoindividualista”basada en la tendencia global hacia la formación de identidades restringidas, caracterizadas por el proceso hacia la esfera privada o a pequeños grupos. La identificación con elementos nacionales se empieza a disolver frente a la cultura transnacional impulsada por los medios de información masiva. La perdida de certidumbres tradicionales es el resultado, entre otros factores, de la disolución de los antagonismos ideológicos. El enemigo común (conservadores, oligarcas, imperialistas o comunistas) fusionaba y le daba sentido a la política de masas. Con la desaparición de los bloques ideológicos claramente definidos se hace cada vez más difícil y compleja la ubicación del poder político. La integración social es desplazada a la ideología del mercado que le ofrece al individuo ser protagonista de su propia vida (el culto del cuerpo y el sexo, la adquisición de productos de moda, las recetas espirituales y religiosas, etc.) La despiadada brutalidad con que las dictaduras del cono Sur eliminaron o debilitaron las organizaciones políticas en las décadas de los 70 y 80 dieron paso a la desconfianza en la posibilidad de cambios sociales estructurales debido al alto costo social que su intento acarreó. La ausencia de alternativas políticas, el aumento de la pobreza y la corrupción de las elites políticas llevan a una cultura de la inmediatez en donde lo mas importante es la sobrevivencia diaria que es el único horizonte significativo (Roberto Follari). La sensibilidad pesimista que se extiende a través de Latino América a finales del siglo XX no viene de afuera, como algo importado por ciertos intelectuales. Surge, más bien, como el resultado de largos procesos históricos. Cinco siglos de retraso socioeconómico, dictaduras, autoritarismo político, desigualdad en todos los niveles de la vida cuotidiana, ausencia de proyectos políticos capaces de cambiar la situación y el fracaso de todos los partidos políticos de llevar a cabo las promesas de justicia social forman parte de la memoria colectiva que explica la indiferencia de una gran parte de la población hacia las promesas políticas de un mundo mejor. La búsqueda de la realidad personal en el ámbito privado es producto de la falta de confianza en las instituciones políticas y el escepticismo en la eficacia de toda participación en la esfera pública. Frente a las visiones utópicas y mesiánicas del futuro de la política heroica de la era revolucionaria hoy día se impone la “política de lo posible”. Frente al optimismo ideológico de los 60 que buscaba romper con el sistema, ahora las preferencias parecieran inclinarse a reformarlo desde dentro restableciendo la política como un espacio de negociaciones. El sociólogo chileno José Joaquín Brunner cree que el poder de los medios de comunicación ha dado forma, en Latino América, a una hiper-realidad de significados descontextualizados. En gran medida, el proceso de socialización se produce a través de criterios y guías de conductas transnacionales que producen un distanciamiento ambiguo hacia las propias tradiciones culturales. La cultura de masa promueve la disolución de las certidumbres que garantizaban la integración social dando formas a escenas complejas en donde los factores nacionales y transnacionales coexisten. Un factor que la teoría de la dependencia nunca consideró es la sistemática socialización llevada acabo por la escuela y que desplaza a la familia como su agente primario. La escuela trasmite una cosmovisión basada en la tradición humanista occidental y en el modelo científico de la comprensión de los fenómenos naturales. La cultura popular, entendida como el universo simbólico que transmite la herencia religiosa, moral y cognitiva del pueblo no puede resistir el avance del proceso educativo, la industria cultural y los medios de difusión masiva. Lo que de ella queda sobrevive como “folclore”, pero también moldeada por las imágenes y símbolos del mercado internacional.

El desencanto y el escepticismo en Latino América no son el producto de una supuesta deshumanización causada por el desarrollo científico y tecnológicos sino, más bien, por el fracaso de todo proyecto de transformación asociado con la cosmovisión iluminista. Es el desencanto con una cierta forma de entender la política y el ejercicio del poder y que lleva a la gente a buscar nuevas formas de entender y participar políticamente en la esfera social, como es el sustituir, por ejemplo, las relaciones verticales de poder político por conglomerados transversales si la postmodernidad es un “estado de la cultura”, como creen estos autores, entonces es posible decir que ella también tiene raíces en Latín América, aunque sus causas son diferentes a las que producen el mismo fenómeno en los países del Atlántico Norte. Desde el momento que presenta una profunda actitud de desconfianza frente a los proyectos de modernización tecno-burocráticos impulsados por las elites políticas y financieras de Latinoamérica no representan, necesariamente, al neoliberalismo o al despliegue de la “razón instrumental”.

¿La proclamación postmodernista del fin de las utopías de emancipación total debilita, realmente, el concepto latinoamericano de “justicia social”? Como dice Castro-Gómez, la dimensión utópica no está limitada sólo a las narrativas totalizantes de la modernidad. Otras formas utópicas existen que no enfatizan el consenso, la armonía, la homogeneidad, la ausencia total de injusticias y la reconciliación. Es la utopía de un mundo policéntrico y pluralista, en donde caminos alternativos y diferentes que llevan a la modernidad pueden existir paralelamente. El fin de las “utopías modernistas” no es el fin de toda dimensión utópica. Solo significa la re-descripción y re-interpretación de las viejas utopías de acuerdo a las necesidades de la sociedad latinoamericana contemporánea. Es sólo el anhelo de que con el paradigma de la heterogeneidad y diversidad corramos menos riesgo de repetir la tentación de transformar la razón en sin razón.


*Escritores y Docentes residentes de Ottawa


Tuesday, April 24, 2007

Lanzamiento de Libro en Canadá


Con la presencia del autor Dr. Hermes Benítez se realizó con gran éxito el lanzamiento del libro Las Muertes de Salvador Allende, en la ciudad de Edmonton. El libro es una investigación crítica de las principales versiones acerca de los últimos momentos del Presidente Allende y fue publicado en Chile por RIL Editores.
El evento literario efectuado en el Centro Internacional de la Universidad de Alberta, el mes de noviembre del 2006, concitó la entusiasta asistencia de un gran número de latinos y canadienses.
Académicos de dos universidades canadienses participaron en el lanzamiento compartiendo, con la audiencia, diversos puntos de vista. El Profesor de Antropología de la Universidad de Alberta, Dr.
Hugo De Burgos, desarrolló una perspectiva latinoamericana. El Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Alberta, Dr. Fred Juckson, expuso una perspectiva canadiense. Y el Profesor de Trabajo Social, de la Universidad de Regina, Dr. Miguel Sánchez, presentó una perspectiva chilena del libro.
El escritor Benitez, por su parte, dialogo y respondió preguntas del público y al término de evento estuvo disponible, para dedicar y firmar su libro a quienes se interesaron por comprarlo.
El evento cultural estuvo organizado por el Latin American Research Institute (LARI) y auspiciado por el periódico digital
PiensaChile.com. Los organizadores destacan y agradecen la importante contribución de todas las voluntarias y voluntarios, que con su trabajo aseguraron el éxito de la actividad.